Disolvente Universal
La monotonía del limpia parabrisas lo aburría desde hacía rato, entonces decidió encontrar una distracción en el incesante goteo, buscando algún tipo de música pero era imposible. Suspiró y articuló un ruido para escuchar su propia voz. Lo invadió un ocio reflexivo que, acondicionado por la humedad y el intenso frio, le hizo sentirse poeta. La cabeza apoyada en el vidrio ya pesaba de tanto esperar, y ahora un poco más que comenzaba a pensar. En su mente, como siempre, no había respuestas, un par de preguntas y poco más. Por qué, la palabra elegida era por qué, como la de todos los hombres en busca de sentido. Esperó un instante e intuyó que se anunciaba el ritmo, que aquel nudo de ideas se articulaba en algo que empezaba a parecerse a la coherencia. Lo sintió arar surcos y abrir caminos descendiendo por el cráneo hasta el centro de su cuello. Tomó aire y dijo: Si viniera a diluir el pasado, si llegara para expiar culpas, y si en su oscuridad fuera posible volver a come...