A Kant no le gusta Wikileaks
En ocasiones, al descubrir algo nuevo, me cuesta un poco decidir si es bueno o malo. A veces los matices y complejidades de las cosas impiden que el juicio sea sencillo. En dichos momentos de incertidumbre, suelo recurrir a un utópico e ingenuo principio moral de Kant que dice algo como: “Obra de un modo tal que quisieras convertirlo en una ley universal”. Es decir, haz cosas que quisieras que TODO el mundo hiciera. Parece un poco tonto, pero cuando lo aplicamos incluso a cosas que nos parecen evidentemente buenas, descubrimos que casi nada es lo suficientemente bueno para querer reproducirlo a escala universal. El exceso termina trayéndonos problemas, lo ideal es buscar el balance justo para cada cual y cada cosa. Sabio, oh sabio Aristóteles, si todos pudiéramos ser como tú. Wikileaks, que en un principio me entusiasmó por la posibilidad de destapar las cloacas de los gobiernos canallas del mundo, comenzó a generar esta duda en mí, y procedí a aplicarle el mencionado pr...